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lunes, 11 de agosto de 2014

Gaspar Chiappetta y Victor Stinfale escriben un libro?

Gaspar Chiappetta diseñador y actor junto a Victor Stinfale,su abogado,escribiran en breve el libro sobre el crimen de Luis Emilio Mitre,asesinato impune que lleva 9 años sin resolver y además apuntan las sospechas a la misma familia de sangre.
Esta en juego la fortuna millonaria y viejos rencores de cuna.
Según testimonios recabados del expediente la que estaría mas complicada seria Maria Elisa Mitre,su hermana menor.
Recordemos que cuando se descubre el crimen ese 2 de enero del 2006 entre allegados y familiares directos se demoro 5 horas en denunciar el hecho a las autoridades,se especula que modificaron la escena del crimen y de que hasta vistieron el cadáver,eso decía Gaspar Chiappetta días pasados en una radio local.
Esta causa tuvo 3 jueces y el actual que es el dr Santiago Quian Zavalia deberá resolver la suerte que corre cada protagonista.
Iran presos los Mitre del periódico La Nación?
Seran imputados por omisión de denuncia y encubrimiento agravado?

viernes, 20 de junio de 2014

Jorge Asis escribe El rescate de Mitre

Jorge Asis para JorgeAsisDigital.com. Miércoles, 4 enero , 2006. / A- A+

Rescate de Mitre

En el Bar de Posadas, de Jesús, sus habitués se encuentran consternados por el crimen previsible.

Rescate de Mitre
Sólo por simplificadora comodidad, puede aceptarse que, al previsiblemente asesinado Luis Emilio Mitre, se lo identifique por su condición de hermano de Bartolomé, el director formal de La Nación.
En todo caso, Luis Emilio, acaso el infortunado más psicológicamente interesante de la saga de los Mitre, podía, con todo su derecho, haber sido recordado por ser el hermano preferido de Elisa.
Sobre todo porque ella, Elisa, la psicóloga, se atrevía a encarar la faena de entenderlo. Ella solía  protegerlo de las consecuencias perfectamente reprochables del estilo de vida.
El que supo dibujar, en su conciente descenso, la trágica ceremonia de su muerte.
Al fin y al cabo, la manera de vivir suele construir su propia manera de morir.
Aunque se convierta en una mancha indeleble para las adiposidades sociales del prestigio familiar. Situaciones de beligerancia que permiten valorar, en un nivel más elevado, trayectorias como la de Oscar Wilde. O mejor, Oscar Hermes Villordo, Manuel Puig, acaso el invalorable Manuel Mujica Laínez.Cualquier habitué de la calidez ambiental del Bar Posadas, o del acogedor Bar de Jesús, de Posadas y Rodríguez Peña, podía toparse, a menudo, con la presencia sigilosamente impertinente de un Flaco que no podía pasar nunca inadverdido. Luis Emilio Mitre.
En general, en la barra. Ataviado del modo más esmeradamente informal que directamente estrafalario. Podía calzarse, por ejemplo, un traje oscuro de marca, acaso con botas, y con una gorra del tipo casquette, o de capitán de barco.
Padecía una cierta palidez crónica. Mantenía un desgarbamiento natural que admitía la reventada evocación del cuerpo flaquísimo de Charly García.Aquel marginal de los Mitre bebía, en dilatado silencio y bastante sólo, siempre champagne. A cualquier hora.
Casi sin comentarios pero siempre amablemente. Inofensivo, a pesar de la insolencia de su estampa. Podía percibirse que Luis Emilio Mitre había optado por la placidez del abandono espiritual.
Más que dejarse estar, parecía haber entregado su suerte al rigor de la indolencia. Y posiblemente, en determinado momento, a la tensión de la búsqueda. Con la frustración del desperdiciado que pudo haber sido un intelectual tal vez notable. De haber asumido, y expresado en palabras o en trazos, la estética de la identidad que desesperadamente disfrutaba. Aunque la soportaba, como si fuera una carga.
La muerte, después de todo, nunca debería atenuar el rigor de una crónica que aspire a situarse, al menos, a la altura de su desmoronamiento.
Porque había que aceptar que su cercanía, al fin y al cabo, producía una extraña combinación de desagrado y tristeza.
De manera que, pese a los brotes de su humor, Luis Emilio Mitre se había convertido en el personaje ideal para evitarlo.
Para saludar, acaso, al voleo.
Aunque cualquiera pudiera conocer que aquel Flaco, con tendencia gráfica a la cirrosis, de aspecto insolentemente trasgresor pero que no molestaba a nadie, aparte de una aceptable cultura general, y de su fachada casi grotesca, disponía de casi cincuenta millones de dólares.
Habrá que atenerse, en principio, a la crueldad de la información básica que se trata de evitar.
O que se da, por una cuestión de deplorable buen gusto, por sobreentendida.
Trátase del dato básico, del que se prescinde en la higiénica sumatoria de artículos publicados, por una razón de respeto misericordiosamente erróneo.
Para ser explícitos, debe destacarse el atributo de su homosexualidad.
Una orientación sexual que Luis Emilio Mitre vivía de manera ostensiblemente culposa.
Por socialmente persecutoria, más que discriminatoria.
Por lo tanto, el tratamiento del caso Mitre puede exceder el marco desodorizado de un artículo circunstancial. Y tienta a interpretar la descarada hipocresía que impregna a la problemática del homosexualismo en la Argentina.
Para colmo, entre el desvarío de una anquilosada clase alta que, en algún recodo ilusorio de la historia, se supuso aristocrática.
Y justamente en una sociedad como la de Buenos Aires, que suele coronarse como la capital convertida en una atractiva meca del redituable turismo gay.
Con pintorescas marchas del clásico orgullo, con indemnes zonas rosas abiertas que poco tienen, en realidad, que envidiar a San Francisco.
Ciudad que al asesinado Mitre, por otra parte, le fascinaba. Y donde suelen invertirse los términos, porque aquí son claramente discriminados los heterosexuales.
El exceso de mariconería suavemente colectiva hace que cualquier hombre, en San Francisco, si se siente atraído por una mujer, se arriesgue a ser señalado como un marginal.
Sin embargo, silenciar la homosexualidad de Luis Emilio Mitre se convierte en una manera de tergiversar las claves del horror de un crimen, en cierto modo, calculado por la inteligencia de la víctima, como irremediablemente previsible.
Porque Mitre registraba, en los últimos años, una patética tendencia hacia la promiscuidad.
Aunque pueda pesarle a la familia explicablemente prejuiciosa, que invita al consuelo reparador de oraciones póstumas, la víctima, pobre, podía haberse convertido en un veterano conciliador de amores alquilados.
De todos modos, el caso Mitre presenta ciertas aristas de misterio literario.
Se informa, acaso equivocadamente, que a Mitre lo habrían asesinado el viernes 30.
Con la técnica franco-argelina del submarino seco. Es decir, por asfixia, aquí con la cabeza en un bolso emblemático, ideal para residuos. Atado, inconcebiblemente, con cordones de zapatos. Con desorden lógico en el departamento del octavo piso, y con la llamativa desaparición de las medallas.
En apariencias, se trataba de medallas de sucesivas condecoraciones. Representaba el testimonio de la fantasía, que el  sensible diferente de los Mitre, valoraba más, entre los objetos heredados por su padre.
Surgen también otras evidencias pedestres que hubieran escandalizado, por lo frágiles, a Agatha Christie. Por ejemplo, que la acumulación de diarios en su puerta representó el motivo del descubrimiento del crimen, durante la mañana del lunes 2.
Sin embargo, cierto testigo anónimamente irreprochable, afirma haberlo visto, a Mitre, durante la tarde del domingo 1, en el único bar que persistió abierto en la zona.
El “Ché Buenos Aires”, de Libertador y Montevideo. Y que estaba acompañado.
A doscientos cincuenta metros del edificio rigurosamente vigilado, de Posadas entre Rodríguez Peña y Callao. Vigilado por los riesgos que pudieran provenir del exterior. Pero vigilado, además, por la jerarquía discutible de ciertos pesos que fueron, en algún momento, pesados, y que ocupan las unidades.
Desde un ex presidente de la Suprema Corte, hasta una ex diputada del Tucumán, derrotada candidata a la gobernación.
Un físicamente prominente ex director del Banco Nación, que fuma habanos y supo padecer su deplorable cuarto de hora.
Un afectuoso dirigente peronista de Buenos Aires de voz aguardentosa. Alguien que ya ni suele enojarse cuando lo llama, por ejemplo el Suscripto, El Padrino.
A todos ellos se los podía ver, en algún momento, en el Bar Posadas. Como a Mitre.
El edificio cuenta, por último, con cámaras del primer mundo que permiten que cualquier copropietario pueda mirar inútilmente hacia la entrada.
Sin embargo también es notable la falsedad del subdesarrollo. La vigencia de la improvisación, que induce a aceptar honrosamente que aquellas cámaras no contengan siquiera un registro de filmaciones. Acaso para no acrecentar, claro, la cuenta mensual del consorcio.
Del edificio de Posadas, Luis Emilio Mitre entraba y salía no menos de doce veces diarias.
Solía entrar, a veces, con jóvenes. Sería entonces una desmesura afirmar que aquellos jóvenes fueran exclusivamente “chongos”. Profesionales contactados telefónicamente, de inquietante euforia mercenaria.
Sin embargo, según nuestras fuentes, y sin aclararse aún el misterio de la supuesta presencia, el domingo, en el Ché, nadie, de vigilancia, lo vio a Mitre, desde el viernes, entrar ni salir.
Cabe entonces consignar entonces la sobria posibilidad de que Mitre hubiera sido visitado por algún otro copropietario del edificio de Posadas 1454.
O por algún adscripto a las cuestiones de vigilancia y seguridad. Alguien que también podría participar de los atributos del refinamiento que caracterizaba a Oscar Wilde, de orientación similar.
Ciertos ocasionales conocidos del barrio, vocacionales observadores que suelen juntarse, con asiduidad o no, en el Bar social Posadas, pueden disponer, acaso, de mayor calidad de información que en la Comisaría 17. O que en la Fiscalía respectiva.
Sobre todo porque las instituciones pueden encontrarse aceptablemente condicionadas por los rigores sutiles de la prudencia mal interpretada.
Por la dimensión prejuiciosa que obstaculiza el descubrimiento de la verdad. Que puede resultar candorosamente lesiva para la honorabilidad, casi marmórea, de una poderosa familia centenaria. Aderezada por exponentes que prefieren resistirse a abandonar la situación decorosa de estatua.
Por lo tanto no atreven a la aventura de rescatar, con trasparencia, las opciones de vida de uno de sus hijos que persistía en la atracción franca del descenso. Movilizado, casi empecinado, y pese a los riesgos, por -como diría Bernard Henry-Levy- la aventura de su libertad.

FUENTE:http://www.jorgeasisdigital.com/2006/01/04/rescate-de-mitre/

miércoles, 1 de enero de 2014

Luis Emilio Mitre ocho años de impunidad y proteccion al poder!

Luis Mitre 8 años de una muerte plagada de silencios y ocultamientos!
Ayer se cumplio ocho años del crimen impune de Luis Emilio Mitre,hermano de Bartolomé Luis Mitre del periódico La Nación,que se sepa no hay detenidos,si muchas sospechas sobre su testamento millonario que no pudo realizar,o lo realizo y los sicarios contratados para matarlo se lo arrebataron de su dto de posadas 1454 en Recoleta.
Hay sospechas graves de que el asesinato fue planificado,orquestado por alguien muy allegado a la victima.
Algunos de los sospechosos que integran una larga lista murieron,los dos custodios Carlos Socorro y Oscar Castañieri,ambos, murieron en cirscunstancias muy extrañas y al parecer sin aportar datos útiles a la investigación.
Una ex pareja,Gaspar Chiappetta,detenida y liberada,aun sigue siengo inútilmente investigada.
También caen en la mirada policial todos los no beneficiarios de su testamento,las conductas de su familia directa y el psicólogo Groisman al descubrir el crimen,pues demoraron 5 hs en denunciar el echo a las autoridades,incluso el psiquiatra Rafael Groisman poseía un único juego de llaves de la victima,cuando descubre el crimen salio e ingreso de la escena del horror.
La familia en ese tiempo decide y llaman a un medico amigo del difunto para que arribara al lugar pero ese medico les aconseja anoticiar la sucedido a la justicia,como correspondia desde el minuto uno.
Falto del dto papeles bancarios,medallas patrias,no fue violentada ninguna de las cajas de seguridad que poseía Mitre en su piso y que contenían joyas y una importante cantidad de Euros y dólares.
El tercer juez que tomo esta causa moribunda en el año 2011dr Santiago Quian zavalia tampoco logro nada relevante,solo dilaciones.
Un asesinato de marca que lo que si logro fue que la prensa guardara silencio y no informaran sobre el asunto,es que todos los caminos apuntan a Roma,diria el dicho.
NO SERA JUSTICIA!




martes, 17 de septiembre de 2013

Preguntas del caso Mitre sr juez Santiago Zavalia!

El dr Santiago Quian Zavalia es el tercer juez que tomo la causa irresuelta del asesinato de Luis Emilio Mitre hermano del director del periódico La Nación de Argentina, ocurrido a fines del año 2005 y hasta la fecha impune.
Si bien este flamante juez tomo algunas declaraciones no pudo aun dar con la llave que lo lleve a abrir esa puerta que busca.
Lo que este juez debe hacer,como todo juez imparcial,es buscar la verdad en todos los protagonistas de esta escena.
Hay algunos interrogantes que le preguntaría al juez y son los siguientes.
Usted tomo la causa a fines del año 2011,interrogo a todos los posibles sospechosos?
Interrogo principalmente al dr Rafael Groisman,analista de Luis Mitre desde hacia 20 años,quien poseía un único juego de llaves del asesinado?
Quien descubre el cadáver y no da aviso a la policía?
Le pregunto porque salio de la escena del crimen y regreso el sr Groisman?
Le pregunto sr juez que fue lo que hablo con Mitre ese dia 30 de diciembre,ultimo dia que se lo vio con vida?Lo indago al profesional del porque no ahondo  mas en su primer declaración,cuando omitio informar sobre las fobias de la victima y demás detalles?
Sr juez,usted tomo nota de que el psicoanalista,las secretarias,la empleada de Luis Mitre Ema Dreid,y allegados directos deliberadamente demoran casi 5 hs en llamar a la policía después de encontrar el cadáver?
Usted sr juez sabe que la demora en avisar a la policía no viene de la mano del pudor ya que todos declaran que la victima estaba totalmente vestida,no desnuda.No había impedimento alguno en anoticiar a las autoridades pertinentes.
Usted sr juez indago en los movimientos de cuenta en Uruguay y que era propiedad de Mitre y se activo lluego de su muerte?
Usted sr juez Zavalia tomo atención a todos los testimonios que dan cuenta que la victima estaba por confeccionar el testamento millonario?
Tomo nota de la situación económica de todos los familiares y amigos cercanos al asesinado en el año 2005?
Tiene en claro sr juez que según el testigo  fundamental ,Alejandro Gallego,los asesinos ingresan  a las 21:00 hs con llaves al edificio cuando Mitre ceno solo en Panini según empleados y de ahí se marcho a las 23:45 hs rumbo a su domicilio?Como lo corrobora también el fallecido custodio Carlos Socorro?
Entonces vayamos al grano,si vemos las cosas desde una óptica preferencial entonces no podremos investigar a fondo a todos,por lo tanto si es juez de esta causa debe ser totalmente imparcial y tomar la querella usted u otra persona menos salpicada por esta trama policial.
Blanco y jarra leche!


En fin,preguntas que merecen tomarse en cuenta ya que debería existir justicia para Luis mitre sin importar quien o quienes pueden ser los responsables de su crimen planificado, A fin de año se cumplen 8 años impune sr juez!